LOS FERROCARRILES DE CHIHUAHUA Y DURANGO

En esta novela se narra la vida en los campamentos de ferrocarriles y los sucesos en los que se ven involucrados los trabajadores de la construcción, sus familiares y los campesinos de la región, que son sus vecinos temporales. 

La obra está dividida en cuatro partes: 

La primera es un preámbulo donde se narran las peripecias de un joven ranchero que sale de la sierra chihuahuense y viaja por los estados de Durango y Sinaloa, cometiendo cuanta fechoría le permitía su carencia de escrúpulos.    Las aventuras de Omar Saucedo son únicamente un pretexto, ya que la verdadera finalidad del preámbulo es acercar al lector a las sierras de Chihuahua y de Durango, en las que se desarrollan casi todos los acontecimientos narrados en la novela. 

La segunda parte refiere la primera vez que se iniciaron los trabajos para la construcción de los 250 kilómetros faltantes del ferrocarril Kansas City, México y Oriente (ver el contexto). La construcción de este tramo fue promovida por el presidente Miguel Alemán al inicio de su gobierno; sin embargo, fue el mismo presidente quien, pocos años después, la suspendió, en represalia por un agravio que recibió en Chihuahua. 

Al suspenderse el ferrocarril de Chihuahua, se inició la construcción del tramo faltante, entre el Salto y Mazatlán, del ferrocarril Matamoros – Durango – Mazatlán.  Sobre los trabajos realizados en este tramo de vía, trata la tercera parte de la novela.    En este avance todo iba muy bien, hasta que llegó a la presidencia de la República Adolfo Ruiz Cortines, del que se rumoraba sería un títere de Alemán. 

Ruiz Cortines quiso demostrar su independencia de su antecesor y, entre otras acciones, ordenó la suspensión de los trabajos en la vía de Durango y la reanudación del ferrocarril Kansas City México y Oriente. 

En la cuarta y última parte se narran los acontecimientos ocurridos durante la continuación de las obras en el ferrocarril chihuahuense, ahora sí, hasta su terminación, con sus 37 puentes y sus 86 túneles, y su inauguración por Adolfo López Mateos en Noviembre de 1961.  

Sin duda, se trata de una novela; no obstante, la mayor parte de los acontecimientos que se narran ocurrieron realmente, aunque -por supuesto- han sido adaptados a la trama de la obra.   Algunos de estos sucesos tuvieron como origen las narraciones de los campesinos de la sierra chihuahuense, mientras que en otros participé, unas veces como observador y otras como protagonista. 

Hasta la fecha, conservamos estrecha relación con los descendientes de quienes fueron trabajadores durante la construcción de las vías, ahí, en el corazón de la Sierra, a la altura del km 622, precisamente a unos pasos de las Barrancas del Cobre.

 

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