BIOGRAFÍAS VINCULADAS, TOMO I

Después de las dos novelas, volví a escuchar el llamado de la historia y me decidí por investigar y escribir las biografías de importantes figuras históricas, desde la antigüedad hasta nuestros días.   

Mientras me documentaba para la realización de estas obras, pude darme cuenta de la vinculación que existe entre los diversos personajes que forman la historia de una determinada época, así como de la influencia que los acontecimientos, que ocurren en un tiempo, tendrán sobre los hechos que habrán de suceder varios siglos después, tanto en la región de referencia como aún en otras naciones.  Por este motivo, llamé a esta obra “Biografías Vinculadas”. 

Una biografía es siempre un relato histórico sobre la vida de alguna celebridad; sin embargo, con mucha frecuencia las acciones que hacen destacar al personaje están tan estrechamente vinculadas con las de otros que –si les diésemos el crédito que merecen- el texto se convertiría en una biografía múltiple. 

En la primera parte de esta obra, podemos darnos cuenta de que Alejandro Magno no hubiera llegado a ser el conquistador de una gran parte del mundo conocido en su época (el siglo II anterior a nuestra era), si su madre no le hubiera inculcado la idea de que era hijo del dios Zeus, que tomó la forma de una serpiente para yacer con ella.     O si su padre -su verdadero padre biológico- no lo hubiera incorporado al ejército con el cual conquistó, antes de los 33 años de edad, el sur de Tracia, expulsó a los beocios de Tesalia y derrotó al ejército mixto de Atenas y Tebas en Queronea. 

La segunda parte trata sobre dos familias que constituyeron las dos últimas dinastías del reino de Judea, que abarca un periodo de tres siglos, antes que desapareciera, arrasado por las legiones romanas.      Inicia hacia el año 165 antes de Cristo, cuando surgió la rebelión encabezada por Judas Macabeo.  En ese tiempo el Imperio Seléucida tenía sometida a la nación judía y uno de sus gobernantes, el emperador Antioco IV, intentó helenizar la religión y las costumbres del pueblo subyugado, provocando la revuelta.      Esta insurrección derivó en la independencia de Judea y llevó a los Macabeos al poder.     Aunque al final, su reinado terminó en una guerra fratricida donde, la decisiva intervención del idumeo Antípatro, permitió que su hijo Herodes, “El Grande”, que no era judío, llegara a convertirse en rey de Judea, con el apoyo de Roma.  Todos sus descendientes antepusieron, a sus propios nombres, el de Herodes, desde sus hijos: Herodes Filipo y Herodes Antipas, hasta su bisnieto, Herodes Agripa II y se mantuvieron en el poder hasta el año 66 de nuestra era, cuando estalló la primera de las tres rebeliones judías contra la dominación romana

La tercera y última de estas tuvo un final tan desastroso, que la mayor parte de los habitantes de Judea se vieron obligados a exiliarse; muchos judíos habían muerto en la lucha y los sobrevivientes que no lograron huir, fueron esclavizados por los romanos.      En el año 135, el emperador Adriano sustituyó al reino de Judea por una provincia romana a la que le dio el nombre de Palestina. 

El tercer capítulo de la obra es una triple biografía.  La primera habla sobre Cleopatra, la última reina de Egipto, que fue amante, en dos diferentes épocas, de dos importantes generales romanos.   En primer lugar, se entregó a Julio César para conservar el poder; este poderoso personaje le ayudó a derrotar a sus enemigos y a conservar el trono.     Algunos años más tarde, con el fin de evitar que Roma se apoderara de Egipto para incorporarlo al Imperio como una más de sus provincias, se convirtió en amante de Marco Antonio, que se enamoró profundamente de ella. 

Con ambos generales romanos sostuvo tórridos romances y de los dos tuvo descendencia, pero ninguno intentó arrebatarle el poder; a final de cuentas, fue Octavio, el sucesor de Julio César, quien conquistó Egipto para Roma, tras la derrota y el dramático suicidio de Marco Antonio y de Cleopatra. 

Intencionadamente, no sólo existe vinculación entre los diversos personajes descritos en cada parte de la obra; también existe una estrecha relación entre los tres capítulos: en la primera parte, mostramos que, al morir Alejandro, sus principales generales se enfrentaron entre sí por la repartición del Imperio; al final de la lucha, los más beneficiados fueron Seleuco y Tolomeo.    El primero fundó el Imperio Seléucida que abarcaba desde el río Indo hasta Asia Menor, mientras que Tolomeo se apoderó de Egipto.  

Entre las posesiones del Imperio Seléucida, estaba el reino de Judea. Y con la rebelión macabea que se narra en la segunda parte, los judíos pudieron liberarse del Imperio.    Con la trágica muerte de la reina Cleopatra, que se narra al final de la tercera parte, termina la dinastía tolemaica, que había fundado Tolomeo tres siglos antes. 

 

Para la ilustración de portada elegí un busto de Alejandro Magno con el fondo del Muro de los Lamentos.     

Este libro se presentó en dos ocasiones: el 17 de febrero de 2013 en la sucursal Porrúa del Bosque de Chapultepec, Ciudad de México y el 28 del mismo mes en el Centro Cultural Universitario de Cuernavaca, Mor.    La edición y preparación estuvo a cargo de Carmen Bermejo y la impresión y distribución corrió por cuenta de Editorial Porrúa. 

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